Squier (Fender) Telecaster
Aquí empiezo la segunda parte del blog, un recuento de las guitarras que tengo, que yo considero que, si bien no son las más caras, las más finas o las más coleccionables, he tenido la suerte de encontrarme con buenas guitarras, a buenos precios, con las que puedo generar prácticamente cualquier color que se me ocurra.
Empezamos por la Squier (Fender) Telecaster, ya que es mi primera guitarra y, para ser honesto, la mera mera petatera; no importa qué pase, qué ande oyendo o en qué estado de ánimo esté, esta guitarra siempre se siente como si hubiera sido diseñada para mi, se acomoda perfecto, se siente bien, y siempre me pone de buenas tocarla…
Esta guitarra, sorprendentemente después de mi declaración anterior, la compró mi hermano, usada, en un pawn shop gringo, donde el vendedor insistía en ofrecerle una copia sin marca de la guitarra de Eddie Van Halen (roja con rayas blancas), a la fecha le agradezco a mi carnal que haya tenido la lucidez de quedarse con esta lira.
Esta es una guitarra con las que Fender empezó (o casi) la línea Squier, hecha en Japón.
Tanto por mano de obra, como por algunas características técnicas de construcción (como que las cuerdas no atraviesan el cuerpo), hicieron de esta la línea “barata” de Fender.
Sin embargo, esta guitarra es muy superior en casi todos los sentidos a mi Fender Stratocaster que supuestamente está hecha en EUA (realmente, también en Japón, sin importar lo que diga la estampita), el acabado del brazo es incomparable, jamás se le han cambiado los trastes ni las sillas del puente (y se nota…).
Cuando mi hermano se aburrió de esta Tele, se hizo de una Kramer roja, muy chida, con tremolo flotante Floyd Rose y toda la cosa, la cual fue sustraída del coche mientras estábamos en clases cuando él estaba en la prepa, y que se repuso con una guitarra prácticamente igual, con diferencias cosméticas principalmente; a su vez, esta segunda Kramer cayó en manos de mi famoso (en este blog) amigo Amando, quien se encargo de practicar sus dotes de Frankenstein en ella, inclusive tuvo el desafortunado accidente de caer y se rompió la cabeza del brazo, lo que para mí fue una bendición, ya que inicié mi carrera de brutalizador de guitarras, al adaptarle un brazo Jackson al cuerpo Kramer, cosa nada fácil, porque las proporciones son muy distintas, pero quedó muy bien. Ya después Amando decidió que quería un brazo Ibanez, y ahí empezaron los problemas…
Para no desviarme mucho, en resumen, esa guitarra ya no existe, literalmente, fue desmantelanda por Amando (sigo preguntándome por qué, sin entender…), el cuerpo desapareció, el brazo lo tengo yo para practicar cosas complicadas, algunos electrónicos los tengo como repuestos y una pastilla Super Distortion (que llegó a la guitarra en algún momento, no es original) y una sencilla (esta sí original, stock) acabaron en mi Vester, que será objeto de, seguro, mi siguiente blog.
Pero volviendo a la Tele, es una guitarra que realmente no tiene más que un cambio radical, que fue, apenas llegó a mis manos, mandé ponerle una pastilla DiMarzo FRED (humbucker)en la posición del brazo (el único lugar donde se podía sin modificaciones aún mayores), pastilla que ahora está en la primerita guitarra que modifiqué una Kramer Roadstar de los años 70, que será objeto de otro blog. En el hoyo de la FRED, decidí ponerle la humbucker original de una Vester verde que todavía tengo (fabulosa en muchos sentidos, chafona en otros). De esa época no hay fotos de la guitarra, pero les dejo esta postal de como estuvo durante muchos años; cuando entré en razón y le puse la pastilla original en la posición del brazo, muy a la malagueña, lo acepto…

En esa misma intervención “profesional” (no la hice yo, fue un afamado “laudero” que tiene su taller en el centro) se cambió la pastilla del puente, ya que la original no tenía la misma potencia que la FRED y porque la original, si bien sonaba, no marcaba en el multimetro (misterios de la ciencia), pero tuve a bien conservar las dos pastillas (por una vez, el ser ratita guardadora sirvió de algo). En la actualidad tiene la original en el brazo, y una DiMarzio para Telecaster en el puente, que tiene básicamente el mismo sonido que la original, pero con más potencia de salida.
De manera sorprendente, los dos pots son originales (solo se cambió el selector de pastillas cuando el cambio de pastillas), y todo sigue funcionando perfectamente…
Como dato curioso, en algún momento decidí que la abolladura que tenía una de las cajas de las llaves de afinación me parecía invivible, así que quité todas las cajas (que conservo celosamente) y me encantó la apariencia, así que, a la fecha, los afinadores tiene un look desnudo.
Con el trascurrir de los años (que ya los tiene, ver foto), la guitarra ha sufrido mucho, la pintura está seriamente decolorada, tiene golpes que, felizmente, jamás han llegado hasta la madera, la cual está casi intacta, pero, por ejemplo, en algún momento, el hoyo para el tornillo que sostiene la placa de controles se convirtió en una cañada más que un pozo, por alguna razón (descuido de TODOS su propietarios, seguramente) la madera se desgajó, haciendo imposible poner el tornillo original, así que, temporalmente (algo así como diez años) le puse un tornillo horrendo para tablarroca, pero que mantenía todo en su lugar.

Esta infamia sucedió poco a poco, mientras me ocupaba de modificar otras guitarras, comprar otras más, dejar de tocar, todas, cosas que hicieron que esta pobre Tele fuera cayendo en desgracia, pero siempre con una dignidad admirable, siempre funcionando lo mejor posible (dentro de las circunstancias) y aguantando impertérrita cambios experimentales de cuerdas, ahora mismo tiene un set .010 con la 3a. entorchada, muy pesado (en términos generales), pero muuuuuy bueno.
Para no caer más en vergüenza de lo que ya estoy hundido, empezaré con la salida del purgatorio…
Primero, como ya establecí antes, le regresé la pastilla original a la posición del brazo, un acto de justicia, más que otra cosa, ya que, para mi, ahora que ya no vive en mí el gusano de la adolescencia que pide ¡MÁS PODER! Una Telecaster debe sonar como Telecaster, si no, mejor otra lira.
En segundo lugar, hace un par de años, navegando sin objetivo claro por uno de mis sitios favoritosStewmac.com, compré la tapa para el selector de pastillas de estilo sombrero de copa (como se puede ver en las fotos anteriores, tenía una genérico ¡una desgracia!), y encontré un pequeño artefacto llamado Black Ice que prometía convertir el pot de tono en un overdrive a bordo de la guitarra; en cuanto tuve oportunidad, lo pedí (pensando: “total, qué tanto es tantito…”), y cuando llegó me encontré en una disyuntiva grave: “¿ a cuál guitarra instalarlo?”. Las consideraciones eran varias, ya que el chuchuluco no funciona con pastillas de menos de 10 miliAmps de salida, entonces:
¿Cuál de todas cumple con eso?
¿Cuál se lo merece?
¿Cuál está en condiciones mecánicas y electrónicas para poder problarlo?
¿Cuál guitarra estoy dispuesto a modificar una y otra vez hasta obtener una configuración interesante y funcional?
¿Cuál guitarra se puede modificar rápidamente sin tener que desarmar todo?
La única guitarra que cumplía todos los requisitos era mi adorada, muy descuidada pero nunca olvidada Tele, así que tomé un desarmador, el cautín, la soldadura, y me dispuse a devolverle algo de gloria a esta lira.

Para mi sorpresa, no solo sonaba bien, sonaba MUY BIEN, la pastilla del brazo casi no responde al Black Ice, pero la del puente suena como la gloria, y si a eso se le añade una distorsión, para mí, ¡¡es el sonido que había buscado siempre!!!
Y lo que parece un defecto, que es que la pastilla del brazo no haga funcionar el overdrive, me parece que es una bendición, ya que, con tan solo cambiar de pastilla se puede ir de un sonido limpio a otro distorsionado, sin pisar pedales, sin mover el pot, sin cambiar de programa en el multiefectos ¡NADA! A un manotazo de distancia.
Por cierto, en el blog anterior comenté que le había puesto el Black Ice a la Strat, después de cambiar el selector de pastillas y probarla, el artilugio no funciona bien en la Strato, así que se lo quité.
En ese momento empezó mi reencuentro amoroso con esta guitarra, su revaloración…
Después de la pastilla original, del selector, después del Black Ice, después de las cuerdas; me quedaba claro que esta guitarra se estaba convirtiendo en una estrella una vez más. Con mi nueva afición por Brian Setzer y otros guitarristas y bandas donde la distosión no lo es todo (cada vez más, las bandas de metal me parecen más anacrónicas y monótonas con la distor a 10 siempre, con sus honrosas excepciones, como Megadeth), me quedaba claro que este era el camino, más overdrive y menos distorsión, así que me hice el objetivo de dejar esta guitarra al 100%, bajo la premisa de: si mañana llegara el mejor guitarrista que te puedes imaginar, la tocara y no tuviera una sola queja técnica…
Así, le cambié los botones para el talí, ya que los originales (si eran los originales), ya estaban muy oxidados y no hacían muy bien su trabajo, así que compré nuevos; no son los más caros o los más sofisticados, pero hacen muy bien su trabajo y son muy discretos, aparte de que al botón que está detrás del puente, desde hace años le tuve que hacer un hoyo nuevo a 1cm. del centro de la guitarra, y poner un tornillo de más envergadura, ya que el hoyo original estaba totalmente barrido; con estos nuevos botones, esa alteración se nota menos y funciona mejor. Ya después le puse los seguros, uno nunca sabe, como verán en un blog más adelante…

Esta guitarra tiene dos árboles para cuerdas en la cabeza de fábrica, mi Fender Stratocaster (conocida en blogs anteriores), sólo tenía uno, así que una de las primeras dos cuerdas zumbaba en algunas situaciones, mi solución: quitar uno de los árboles de la Tele y donarlos a la Strato. Increíblemente, la Tele no sufrió considerablemente con este robo, cero zumbidos. Esta fue otra cosa que remedié en cuanto llegaron los árboles para la Strato, ahora las dos suenan muy bien y esta guitarra se deshizo de un extraño hoyo menos.
Ya entrados en gastos, si bien me encantaba el look Frankenstein de la pastilla original en el hoyo de humbucker, me pareció que, si iba a tener la pastilla original, merecía un aspecto original, así que, otra vez de Stewmac, compré el golpeador de plástico de una solo capa, de cinco hoyos; el original tenía varios hoyos rotos y ya estaba muy rayado, regresando la pastilla a estar atornillada directo a la madera y no al golpeador, lo cual, aparte, lo había hecho con las patas, usando los tornillos que encontré en la caja de herramientas, lo cual convertía la guitarra en un riesgo médico (de milagro jamás me corté la mano, si no, ya me veo arrastrando la pierna dos semanas por las inyecciones contra el tétanos…), así que, nomás llegó, lo puse. ¡APARIENCIA ORIGINAL!
Para terminar, hace unos días decidí que jamás estaría terminada esta guitarra si no le quitaba ese horroroso tornillo de tlabarroca, así que saqué una porción de mi buena amiga la plastilina epóxica, y rellené esa cañada que apenas se sostenía del tornillo, trozos de madera y cinta canela (sí, leyeron bien, cinta canela, me quiero meter abajo del escritorio mientras lo escribo).
Listo, la guitarra ha regresado, prácticamente, al estado en que llegó a mis manos. El strap o talí amarillo fue una donación involuntaria de mi amigo Uriel, y creo que fue una alegre coincidencia, ya que son una para el otro.
